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Cooperativa de Ahorro y Crédito los Andes y la democracia cooperativa

Siempre es útil e ineludible, evocar e insistir acerca de los fines y las implicancias de nuestra cooperativa en la vida de sus socios. Venimos a través de nuestra experiencia, comprendiendo que la cooperativa es una gran familia; constituida para ayudarnos unos a otros y así satisfacer nuestras necesidades de vivienda, alimentación, educación de nuestros hijos, acceso a la salud y otros.

Lograr estos propósitos, significa que la administración y organización de la cooperativa funcione basada en el principio de la  DEMOCRACIA; es  decir sobre la base de la mas amplia y directa la participación de los socios en las decisiones  administrativas, estratégicas y operativas institucionales. En este sentido, hacemos denodados esfuerzos para que los socios, no sólo cuenten con mecanismos adecuados de participación, sino también tengan suficiente información y capacidad acerca del cumplimiento responsable de sus roles y el ejercicio apropiado de sus derechos y obligaciones.  Aquí fue siempre loable, el papel del Comité de Educación, ya que ponen especial énfasis en la capacitación de los socios y mantienen una adecuada comunicación entre los socios y los órganos de gobierno,  sobre la gestión cooperativa.

Desde nuestra fundación, y a lo largo de nuestra vida institucional, hemos procurado que la democracia sea real y efectiva, en condiciones de igualdad y libertad. Así, venimos practicando el principio de UN SOCIO, UN VOTO; de modo que plasmamos nuestra ideología en donde “aquí nadie es más ni menos que otro”, por el monto de sus ahorros o préstamo, su grado de educación, raza, religión o partido político.

En este proceso, y con el fin de fortalecer los canales y  mecanismos de participación real de los socios en las decisiones institucionales, se han creado los Consejos Directivos Locales-CDLs, en las cincuenta y nueve (59) sedes de asambleas generales de socios. Estas instancias intermedias, refuerzan la gestión de los órganos de gobierno, especialmente del Consejo de Administración, particularmente en los sistemas de control interno. Contribuyen igualmente a la mejora de la comunicación de socios con los órganos de gobierno, generando mayor cohesión y unidad de nuestra cooperativa. Los CDLs, supervisan la gestión de cartera de préstamos y  la ejecución de programas de educación cooperativa, en sus respectivos ámbitos y jurisdicciones.

Cada año, donde venimos operando, los 65,000 socios realizan sus asambleas asistiendo a su respectivas sedes locales (existen 59 sedes). Allí reciben y examinan información sobre los resultados de la gestión administrativa, económica y financiera de nuestra Cooperativa; también eligen a sus delegados y directivos locales, quienes se consagran como mandatarios. Eligen en total 447 miembros de CDLs y el tercio de los 100 representantes (delegados) ante la Asamblea General de delegados, que se reúne anualmente.

Las asambleas de socios son dirigidos por los presidentes de CDLs, y el procedimiento de la agenda de elección del tercio de los directivos, está a cargo del Comité electoral que a su vez, encargan a los Sub Comités Electorales, nombrados para tal fin. Finalmente, está la Asamblea General de Delegados-AGD,  máxima autoridad de la Cooperativa compuesta por 100 delegados, con el deber, el derecho y la responsabilidad de supervisar toda la gestión asociativa, económico, administrativo, educativo, social y cultural de la Cooperativa. Estos cien (100) delegados, antes de asistir a la gran asamblea, realizan dos o más reuniones previas para analizar detalladamente toda la agenda de la Asamblea General:  balance social, el balance económico y financiero, las memorias e informes de los diferentes órganos de gobierno de la Cooperativa. Entre las facultades y atribuciones esenciales de la AGD están también elegir al tercio de los órganos de gobierno, en votación secreta y directa.

La realización de nuestras asambleas tanto de socios y delegados, demanda mucho esfuerzo y presupuesto en su organización y realización; requiere  también tiempo e ingentes recursos logísticos que garanticen que esta práctica de la democracia culmine exitosamente. Sin embargo, no siempre los resultados pueden ser positivos, puede haber fracasos o retrocesos. Lo que está claro, es que pese a las adversidades y/o controversias, nuestras asambleas siempre serán necesarias; los altos costos y de los enormes esfuerzos que demanda, serán compensados por las bondades que nos brindan estas asambleas, pues nos permiten aprender a vivir juntos,  tomar decisiones colectivamente, a trabajar y  tener aspiraciones comunes, llegar a acuerdos en beneficio de todos, intercambiar nuestras experiencias para sacar lecciones de nuestros errores y aciertos.

La democracia son los socios gobernándose a sí mismos, en un clima de igualdad de derechos, de deberes y el privilegio de tener voz y voto, y ejercer este derecho libremente. Así la democracia es un verdadero impulsor del desarrollo de la cooperativa, porque se sustenta en la participación y responsabilidad de los socios como arquitectos de su propio destino.

Así, también estamos contribuyendo a mejorar la ciudadanía; saber ejercer nuestros derechos y deberes como actores directos del desarrollo integral de nuestra familia, nuestra comunidad, plasmando así nuestro sueño de mejorar verdaderamente nuestra calidad de vida y construir un Perú digno con justicia y paz. Vamos hacia el SUMAQ KAUSAY.

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