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El método de Economía Bitcoin

Si no ha estado viviendo en Marte, a estas alturas ya sabrá que el bitcoin es el producto financiero de moda. En un año su valor se ha multiplicado por 17 y en las últimas tres semanas, por dos, convirtiendo en millonarios a muchos geeks y entusiastas digitales que habían invertido hace años. Nadie sabe hasta dónde va a llegar y nosotros tampoco; lo único en lo que coinciden los expertos es en que invertir en él ahora es una gran oportunidad, pero también un gran riesgo.

¿Cómo funcionan? Las monedas virtuales o criptomonedas como el bitcoin no tienen ninguna representación física. Se crearon a imagen del oro, en otro tiempo patrón de la riqueza y la economía: hay un número máximo de bitcoins —21 millones, de los cuales se han emitido ya 16,7 millones—, algo que se estableció en el propio algoritmo de la moneda desde el momento de su creación, y dos modos de hacerse con ellos: comprando o convirtiéndose en minero bitcoin. En eso se diferencian de las monedas tradicionales, como el dólar y el euro, que se pueden imprimir sin límite.

El minado de criptodivisas consiste en realizar complicadas tareas matemáticas para registrar las transacciones o asegurar la red. Para el común de los mortales lo más sencillo es comprar las criptodivisas a precio de mercado. Pero, ¿cuáles hay aparte del famoso bitcoin? Estas son las cinco principales del mercado clasificadas por capitalización (es decir, el valor total de las monedas en circulación):

Bitcoin, con 300.000 millones de dólares. Es la más conocida con diferencia. Valía 1.000 dólares por unidad a principios de año (en septiembre, tras una caída, llegó a bajar de los 3.000 dólares), y vale ya unos 17.800 dólares. Nació en 2009.

Ethereum, con 67.000 millones de dólares (hay 96 millones de monedas en el mercado). En solo dos años de vida ha conseguido colocarse con diferencia en el segundo puesto de las monedas virtuales más importantes del mundo. Su precio es de unos 700 dólares. La última moda entre los poseedores de Ethereum es comprar CriptoKitties, unos gatos virtuales con aspecto de pokemon que se crean utilizando el mismo algoritmo y que por ser únicos se han covertido en objetos de mercadeo: el más caro se pagó a principios de diciembre por 118.000 dólares.

Ripple, con 31.000 millones. Existe desde 2012. Se cambia a 0,8 unidades por dólar.

Bitcoin Cash, con 30.000 millones, escisión de Bitcoin producida el pasado agosto, que tiene un precio de 1.800 dólares.

Litecoin, con 17.000 millones, que surgió en 2011, y que vale unos 300 dólares.

Todas ellas han visto dispararse su valor en los últimos meses. También han surgido nuevas monedas como IOTA (Internet of Things Application), que solo puede comprarse con otras criptomonedas.

La fiebre del bitcoin se debe a que los organismos reguladores oficiales las están empezando a considerar un producto de inversión más. Aunque nacieron precisamente como una alternativa al sistema, al final han acabado absorbidas por este y se están convirtiendo en objeto de especulación. ¿Merece la pena invertir?

Varios eventos han contribuido a lanzar el valor de esta moneda. La Agencia de Servicios de Financieros de Japón, entidad gubernamental, aprobó en septiembre que 11 operadores de criptomonedas las cambiaran por monedas tradicionales en el mercado oficial, lo que implica que el sistema en su conjunto debe responder ante posibles quiebras de entidades concretas.

En Estados Unidos, la Comisión de Futuros de Chicago, organismo oficial que supervisa el mercado de estos productos financieros, acaba de aprobar que se negocien futuros de bitcoin en el mercado. El mercado de futuros es como un mercado de apuestas, en el que los inversores envidan a las subidas o bajadas de precio de una acción, materia prima o moneda, tangible o virtual en un tiempo determinado. Eso les permite ganar dinero con las subidas, como en la Bolsa tradicional, pero también con las bajadas.

En teoría el comportamiento del bitcoin en este mercado sirve para prever mejor cómo va a evolucionar el valor en cuestión. En este caso, la apuesta es a que el bitcoin seguirá subiendo dentro de uno, dos y tres meses, pero mucho más despacio que las últimas semanas: un 1,6%, hasta 18.080 dólares; el 2%, hasta 18.170 dólares; y un 2,8%, hasta 18.300 dólares, respectivamente.

La Comisión de Valores (SEC) de EE UU, otro organismo supervisor, equivalente a la CNMV de España, ha adoptado un enfoque más escéptico con las criptomonedas. Además, tienen un valor muy inestable: el escaso volumen de negociación, es decir, de la cantidad de ellas que se compran y se venden en el mercado, hace que cualquier pequeña operación produzca grandes cambios en el valor del bitcoin.

Dónde comprarlas
Lo más fácil para comprar bitcoins u otras criptomonedas es hacerlo en casas de cambio especializadas, muchas de las cuales tienen una app desde la que se puede comprar y vender de forma sencilla. Las más conocidas son:

Coinbase: casa estadounidense que opera desde 2012. En ella se puede comprar mediante tarjeta de crédito y débito (si cumplen el protocolo de seguridad 3D Secure), y mediante transferencia bancaria. Cobran un 1% de comisión.

Kraken: con sede en San Francisco, sus comisiones oscilan entre el 0,05% y el 0,50%, dependiendo del volumen de las operaciones y de las monedas en que se realizan. Con el reciente boom de las criptomonedas han deshabilitado temporalmente la verificación de nuevas cuentas, paso imprescindible para poder operar en su plataforma.

Bitstamp: las operaciones pueden ser gratis o cargar hasta un 5% de comisión (en el caso de la compra con tarjeta de crédito, por ejemplo). Tiene sede en Luxemburgo y fue creada en 2011.

Bitfinex, de Hong Kong, que cobra una tarifa de entre el 0,1% y el 0,2% de la operación.

Para comprar o vender bitcoins hay que crearse una cuenta de usuario en el portal de alguna de estas casas de cambio, dando cierta información personal para demostrar la identidad, así como la información financiera correspondiente (el número de tarjeta de débito, por ejemplo, si ese es el método que vamos a usar para comprar las monedas). Para operaciones superiores a unos 500 euros semanales, se requiere realizar una transferencia bancaria para registrar el número de cuenta.

Las monedas compradas pueden dejarse en las casas de cambio, en una cuenta personal, pero los expertos recomiendan guardarlas en monederos personales. Eso sí, no hay que olvidar nunca la contraseña.

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